• El acceso indiscriminado a pantallas, el aislamiento, los duelos y la violencia han marcado a una generación que creció durante la emergencia sanitaria por Covid-19, señala Umi Choda, directora del centro

 

Ciudad de Puebla, Pue. —La generación de niños y adolescentes que creció durante la pandemia de Covid-19 enfrenta circunstancias que ninguna generación anterior había vivido, advierte Umi Choda, directora del Centro Poblano de Salud Mental Integral Para Niñas, Niños y Adolescentes (CEPOSAMI), quien señala que desde la apertura del centro se ha trabajado con menores de edad afectados por las consecuencias de ese periodo de aislamiento y cambios sociales.

 

La crianza de quienes hoy tienen alrededor de 11 y 12 años estuvo atravesada por una emergencia sanitaria que modificó sus etapas de desarrollo, sus relaciones sociales y la manera en que tuvieron acceso a la educación, el entretenimiento y el acompañamiento de los adultos.

 

Umi Choda explica que, en muchos casos, los menores no pudieron contar con un cuidador disponible de manera constante debido a cuestiones económicas, laborales o familiares. A ello se sumó el acceso indiscriminado a las pantallas y una menor exposición a la luz solar, además de los duelos, la incertidumbre y situaciones de violencia doméstica que se agravaron en algunos contextos vulnerables.

 

“Estamos trabajando con los menores de edad que han vivido una circunstancia completamente atípica y completamente distinta a lo que cualquier generación anterior haya vivido antes”, señala.

 

La directora del CEPOSAMI considera que, ante una inquietud sobre la conducta o el estado emocional de un niño o adolescente, es preferible solicitar una valoración especializada antes de intentar determinar por cuenta propia si existe algún problema psicológico o psiquiátrico.

 

La abundancia de información disponible en redes sociales, explica, puede generar confusión entre padres y cuidadores sobre qué conductas corresponden a una etapa normal del desarrollo y cuáles requieren atención profesional.

 

“Ante una duda y ante una sensación de inquietud, más vale venir y que se descarte que sea un tema psiquiátrico, un tema psicológico o que requiera un tratamiento”, explica.

 

No todos los comportamientos requieren necesariamente una intervención psicológica o psiquiátrica. Una valoración profesional puede ayudar a determinar si se trata de una conducta propia de la edad o si existen señales que requieren seguimiento.

 

Choda pone como ejemplo los cambios en el apetito durante la adolescencia: pueden formar parte del desarrollo, aunque también pueden ser una señal de alguna alteración emocional o psicológica.

 

El CEPOSAMI no sólo ofrece atención clínica individual, sino también talleres de orientación para menores y familias.

 

Aumentó la demanda de atención después de la pandemia

 

Melva Cecilia Bringas, psiquiatra del CEPOSAMI, señala que después de la emergencia sanitaria se registró un incremento importante en la atención relacionada con la salud mental.

 

Niños y adolescentes estuvieron entre los grupos más vulnerables debido al aislamiento y a la interrupción de sus actividades sociales, lo que se reflejó en la presencia de síntomas asociados con ansiedad y depresión.

 

“Después de la pandemia fue un boom de la salud mental”, explica la especialista, quien destaca la importancia de buscar atención para los menores que presenten este tipo de señales.

 

El abordaje, agrega, no debe concentrarse únicamente en el paciente, sino considerar también el entorno en el que se desarrolla.

 

“No solamente es tratar una parte del individuo sino todo su entorno”, señala. Por ello, durante la valoración también se buscan otras posibles causas de los síntomas, que incluso pueden estar relacionadas con deficiencias vitamínicas o alteraciones hormonales.

 

Atención integral y gratuita

 

Andrea Salinas, madre de una paciente del centro, destaca la atención que ha recibido su familia y la empatía mostrada por el personal. “Ha sido muy completo, todos han sido claros, han tenido mucha empatía tanto para los familiares como para su hija”, relata.

 

Su hija ha recibido servicios de psicología y psiquiatría, además de atención de internamiento. Salinas recomienda a otros padres acudir al CEPOSAMI cuando tengan alguna preocupación relacionada con la salud mental de sus hijos, al considerar que han encontrado atención profesional y gratuita.

 

Por su parte, Marian Sánchez Castillo, especialista del área de Observación Neurológica, explicó que el centro también realiza procesos especializados para el análisis del cerebro de los pacientes, mediante tecnología que puede representar un costo elevado para las familias cuando deben acceder a este tipo de estudios fuera de instituciones públicas.

 

El CEPOSAMI brinda atención a menores de edad hasta los 18 años. Posteriormente, los pacientes son canalizados a las instancias correspondientes para continuar con su atención.

 

Entre los servicios que ofrece se encuentran la consulta especializada en Medicina de Rehabilitación y Comunicación Humana, así como consultas médicas complementarias en áreas como Psiquiatría y Oftalmología.

 

El centro proporciona servicios médicos, terapéuticos y psicológicos en materia de rehabilitación a personas con discapacidad o con riesgo de adquirirla, así como a sus familias sujetas de asistencia social, con el objetivo de favorecer su integración al desarrollo social.

 

¿Cómo solicitar atención?

 

El CEPOSAMI ofrece servicios durante todos los días de la semana. Para solicitar información se puede enviar un mensaje al número 222 108 4033 o acudir directamente por una ficha.

 

Las fichas se entregan de lunes a viernes antes de las 7:30 horas, mientras que los sábados y domingos se entregan antes de las 8:00 horas. El centro también mantiene presencia en redes sociales bajo el nombre @CEPOSAMI.

 

Ante cambios persistentes en el comportamiento, el estado de ánimo, la alimentación o las relaciones sociales de un menor, la recomendación de los especialistas es evitar los diagnósticos por cuenta propia y solicitar una valoración que permita determinar si se trata de una conducta propia de la edad o si requiere atención especializada.